José del Río, vecino, en nombre del alférez Nicolás del Río, su hermano, en virtud del poder para testar que le dejó el 30 de mayo de 1685 ante el infraescrito escribano (VER ANEXO), hace el testamento de su hermano en la manera siguiente: - Lo primero declara que falleció el dicho su hermano el día 6 de este presente mes de enero. El día siguiente fue sepultado en la iglesia y parroquia de la Santa Veracruz de esta ciudad donde era feligrés; asistió el cura, acompañado de niños del colegio y capilla de los músicos de dicha parroquia y otras cofradías de donde era hermano, con mucho lucimiento de gente. Le pagó todo de sus bienes como consta en las cartas de pago de su funeral y entierro y misas que le ha mandado decir. - Le comunicó su hermano que diese a las mandas forzosas y acostumbradas, a cada una de ellas, un real con que en su nombre las apartó de sus bienes. - Le comunicó que se pagase de sus bienes y se diese de limosna un real a la Archicofradía del Santísimo Sacramento de la Catedral, y otro real para ayuda a la beatificación del venerable Gregorio López, y dos reales de limosna a los religiosos del señor San Francisco de la Casa Santa de Jerusalén. - Declara José del Río que le comunicó su hermano que no debía ninguna cantidad ni tampoco tuvo hijos ni estuvo sujeto a matrimonio y tampoco tuvo a su cargo ningún depósito ni tutela. José del Río acepta la herencia con las cláusulas contenidas en el documento y en conformidad con lo que le dejó comunicado su hermano. Firmó. Testigos: Cristóbal de Morales, José de Fuenlabrada y Melchor Rangel.